
GUSTAVO GARCÍA UTRERA, UN ADORNO CARO EN EL CABILDO DE SOLIDARIDAD
Este año 2021 los quintanarroenses pasaremos uno más de los simulacros de democracia, un proceso electoral por medio del cual “elegiremos” ayuntamientos y diputados federales, un proceso que debería ser un parte aguas para la política nacional y local por lo que representa en los hechos.
En 2018, México inició un proceso de transformación que, se suponía, traería bienestar a la población en todos los rincones del país, sin embargo, la llamada cuarta transformación, en el municipio de Solidaridad, solo se quedó en la cuarta, esa cuarta que la familia Beristaín, el síndico y los regidores del desgobierno municipal nos han estado aplicando, desde el 30 de septiembre de 2018, a la gran mayoría de ciudadanos y contribuyentes de este municipio.
En menos de tres años, Solidaridad, el municipio más rico de Quintana Roo se transformó en una zona de guerra, tanto por las condiciones de sus calles, avenidas y parques, así como por las condiciones sociales que padece la gran mayoría de sus habitantes, la inseguridad, la extorsión y la economía, estas últimas agravadas por la pandemia del COVID-19, situación sanitaria que terminó descubriendo más y peores prácticas en el gobierno de municipal de Solidaridad.
Independientemente de que el peor gobierno que ha tenido Solidaridad en sus 27 años de vida como municipio libre es responsabilidad de la familia Beristaín y sus secuaces en las diferentes áreas de gobierno, quienes tienen que dar la cara a la población son, el síndico y los 15 regidores, esos que quincenalmente se embolsan casi 50 mil pesos, sin contar lo que reciben por concepto de compensaciones, bonos, apoyo social y gastos, además del salario de asesores, equipo de apoyo y aviadores bien distribuidos a lo largo y ancho de las dependencias municipales, quienes ante la posibilidad de poder colarse en una de las coaliciones que contenderá para la controlar la próxima administración municipal, ya están afilando las garras, todos, sin excepción, están en lo mismo.

Caso particular, el décimo tercer regidor, Gustavo García Utrera, militante del PAN, presidente de la comisión de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito, quien al igual que TODOS los integrantes del actual cabildo, sólo saben cobrar jugosos salarios y privilegios a cambio de hacer amenazantes declaraciones para simular que son un poco de NADA en el gobierno municipal. García Utrera, quien en los hechos debería coordinar, con el quinto regidor y secretario de la comisión, Carlos Enrique Guerra Sánchez y la séptima regidora y vocal, Luz Elena Muñoz Carranza, el trabajo de supervisar programas, proyectos, presupuesto y acciones en materia de seguridad municipal, entre el que se incluyen las Secretarias de Seguridad Pública y Tránsito, así como la de Protección Civil, y que por la falta de responsabilidad, compromiso y honestidad de estos tres personajes, la ciudadanía padece a diario abusos, actos de corrupción y una gran inseguridad personal y patrimonial.
Gracias a la ambición de Gustavo García Utrera y sus compañeros de la comisión de Seguridad Pública, cientos de empresas se han visto obligadas a cerrar sus puertas, al ser objeto de permanente campaña de extorsión que Francisco Poot Kauil ha impuesto a comercios, empresas, construcciones y hasta comerciantes ambulantes desde la Secretaría Municipal de Protección Civil, sin embargo, el regidor panista ya está haciendo planes para buscar un espacio en la planilla de la coalición PAN-PRD-PRD-CQRoo, tiempo al tiempo.

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