
LA POLÍTICA EN TIEMPOS DE MORENA
Eduardo J. Lara Peniche
Hace mucho, mucho tiempo, en México, la práctica política estaba destinada para un grupo social dedicado al estudio de los fenómenos sociales, económicos y culturales; los partidos políticos eran entes integrados por especialistas en la materia, de tal forma que para llegar a ocupar cargo en el aparato gubernamental no era cosa sencilla y mucho menos asunto de improvisación, la política, a pesar de todos los vicios que padecía y las críticas que con sobrada razón se hace de ella, era cosa muy seria.
La principal crítica a la política y los políticos era la opulencia en la que vivían los funcionarios públicos, la banalidad de la mayor parte de los personajes, quienes al llegar a al primer escalón de la cadena de mando padecían de severos fermentos fecales en la cavidad craneana, enfermedad que en muchos casos provocaba la inmediata destitución del afectado y de esa forma evitar daños severos al sistema que simulaba humildad, explotando con cierta discreción a los empleados de a pie.
El sistema económico era controlado por un grupo de especialistas quienes recibían órdenes desde algunas ciudades de la república y otras del extranjero, de tal forma que el control de los activos nacionales permitía mantener un equilibrio entre el gran capital y la fuerza laboral de los mexicanos. Para poder mantener el equilibrio económico, el sistema tenía el cuidado formar los llamados cuadros, que no eras más que grupos sociales especializados en temas específicos, encargados en atender con gran habilidad y sustento todos asuntos de su competencia, dando solución a las necesidades económicas, sociales y de seguridad, producto del conocimiento que esos “cuadros” adquirían en instituciones educativas que formaban al hoy llamado capital humano.
Ese sistema político, llamado democracia, funcionó bastante bien en México hasta la década de los 80 del siglo XX, época en la que se impuso el sistema neoliberal, bajo la presidencia de Miguel de la Madrid Hurtado, quien tuvo a su cargo las primeras acciones que prendieron alarmas en un pequeño sector del poder, económico y político. A partir del período presidencial de Miguel de la Madrid, el saqueo a los bienes de la nación y la entrega de espacios de poder a las familias de los políticos se volvieron cosa cotidiana; anterior a eso, los altos funcionarios de gobierno mantenían discreción en sus actos de saqueo, que, dicho de paso, y aunque no lo crea usted, caro lector, tenían ciertos límites aplicando el dicho popular que reza “está bien el encaje pero no tan ancho”, así como de la participación de la familia más cercana en los asuntos del poder, puesto que los oscuros negocios los atendía el “cuadro de confianza” de tal forma que el prestigio del funcionario podía quedar en tela de juicio, más no así el de la familia entera.
Por el cambio del modelo económico las costumbres políticas sufrieron severos ajustes, las costumbres nacionales en el manejo de los recursos nacionales y la participación directa de la familia más cercana de los altos funcionarios cada día fue más común, los saqueos a las arcas públicas y los bienes nacionales se volvieron cosa cotidiana y descarada, los juniors y los amigos de los juniors empezaron a ocupar cargos de mayor importancia, a pesar de su poca o nula formación en el arte de la política, los escándalos por todo tipo de excesos se convirtieron en pan de cada día, divulgados profusamente en los medios de comunicación, lo cual fue provocando un caldo de cultivo que ofendió mucho más a los desposeídos, esos ciudadanos que a pesar de buscar un medio para satisfacer sus necesidades básicas, cada día sentían en sus entrañas el vacío que provoca el hambre y el dolor por el sufrimiento de la sangre de su sangre, hasta que, en 2013, la creación de un nuevo partido político nacional llegó para ser la esperanza de México.
Después de mucho trabajo sin descanso, sin escatimar tiempo y reuniendo centavos para financiar las acciones del nuevo partido que fue bautizado como movimiento de regeneración nacional (morena), en 2015 debutó en la elección intermedia del sexenio de Enrique Peña Nieto, logrando superar la votación del 3% requerido para conservar el registro como partido nacional, situación que acrecentó el entusiasmo y participación de los ciudadanos que dieron tiempo, dinero y trabajo para hacer de morena la verdadera esperanza para cumplir sus sueños de la anhelada justicia social y económica.
Una vez lograda la meta de conservar el registro, y con eso la representación de 35 Diputados (14 de mayoría relativa y 21 de representación proporcional) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, los noveles militantes de morena, llamados Protagonistas del Cambio Verdadero, fortalecieron sus convicciones, mejoraron su organización en cada rincón de México y sin descanso, sin recursos y con muchas exigencias por parte del Comité Ejecutivo, se dispusieron a enfrentar el siguiente reto, la elección 2016, donde se eligió a los Diputados Constituyentes en la Ciudad de México, y la renovación de gobierno en 13 estados, Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, proceso electoral que por cuestiones de espacio y tiempo, abordaremos en una segunda entrega, la Política de Quintana Roo en Tiempos de Morena.


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