Debacle política de Quintana Roo ¿Qué más hace falta para entender que estamos en un hoyo?

Oportunistas de la política en complicidad de autoridades corruptas, han comprado comprobantes de residencia y vecindad en municipios de Quintana Roo para hacerse pasar como ciudadanos quintanarroenses.

Una añeja demanda muy sentida de los hijos de Quintana Roo es el reconocimiento de sus capacidades políticas y profesionales, así como la oportunidad para demostrar el amor por el estado que les vio nacer; sin embargo, administraciones van, administraciones vienen y la revolución lo llega para un pueblo que desde principios del siglo XX fue condenado al abandono político y el saqueo indiscriminado.

En los primeros años del siglo XX Porfirio Díaz,  expidió el decreto para crear el Territorio Federal de Quintana Roo y así controlar la riqueza de la región y la rebelión maya provocada por los abusos que los blancos cometían contra los dueños de la tierra, decreto que generó inconformidad de Yucatán y Campeche, hasta que el 16 de enero de 1935, Lázaro Cárdenas le devolvió la condición de Territorio Federal, por lo cual estuvo gobernado por personajes políticos traídos de otras partes de la república hasta el 8 de octubre de 1974 que Luis Echeverría Álvarez expidió el decreto de creación del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo.

A partir de la creación del Estado de Quintana Roo, los nativos del estado han trabajado para ser reconocidos por sus capacidades, talentos y el amor que tienen por su terruño, sin embargo, las prácticas políticas han dejado malas experiencias para los quintanarroenses, puesto que extranjeros, autorizados por gobernantes del territorio permitieron la explotación indiscriminada de las maderas preciosas (cedro y caoba) y chicle, hasta acabar con esos recursos naturales sin gran beneficio para los quintanarroenses.

Tal vez el único gobernador del Territorio de Quintana Roo que en verdad se preocupó del reconocimiento de los ciudadanos quintanarroenses fue Javier Rojo Gómez, quien inició los trámites para la creación del estado libre y soberano, sin embargo, el hidalguense dejó un sucesor que supo aprovechar el momento y las condiciones para enriquecerse y enriquecer a sus paisanos tabasqueños, quien se despachó con la cuchara grande con grandes extensiones de tierra en la zona norte del estado, su nombre David Gustavo Gutiérrez Ruiz, propietario de varias agencias automotrices en Cancún, como la Nissan, la Volkswagen y la Mercedes Benz.

David Gustavo Gutiérrez Ruiz es el prototipo del político por el cual los quintanarroenses han exigido el reconocimiento de sus derechos de nacimiento, la oportunidad de ser propietarios de su destino como estado, condición que el último gobernador del territorio les negó al vender la mayor parte del territorio de la zona norte del hoy estado y repartir a sus paisanos grandes extensiones, puesto que como gobernante, él conoció de primera mano el proyecto turístico que hoy disfrutan su familia y las de sus paisanos.

La herencia de David Gustavo sigue imperando en el ámbito político de Quintana Roo puesto que hasta la fecha sobran seudo políticos oportunistas que llegan al estado en busca de riqueza fácil por medio del tráfico de influencias y apoderarse de lo que más pueda; casos hay muchos, pero de los más recientes hay dos que llaman mucho la atención, uno se llama Willians Ferrer Aguilar, quien llegó a Playa del Carmen en 2016 para “apoyar” en la campaña de la candidata de morena a la presidencia municipal, pero en realidad operó en contra puesto que en los momentos clave de la elección bajó la guardia, permitiendo que el gran trabajo que se hizo en el municipio de Solidaridad se perdiera, al grado de que el experto operador electoral abandonó el barco dos horas después de haber cerrado las casillas; es decir, cuando estuvo seguro de que su traición se había consumado, cabe mencionar que Willians es hermano del titular del INSABI, Juan Ferrer Aguilar, y gracias a esa relación fue nombrado secretario general de morena en Quintana Roo.

Willians Ferrer acompañando al Sindico que huyó de Playa del Carmen

El otro personaje de esa calaña es Alfredo Kanter Culebro, un empresario chiapaneco dedicado a la construcción, quien al fracasar en el 2018 al tratar de colarse a la candidatura a gobernador de Chiapas, tratando de desplazar a Rutilio Escandón, actual gobernador, decidió venir a Quintana Roo para armar todo un teatro que incluyó la pasada de charola a todos los ingenuos que se creyeron el cuento de que el tipo es íntimo amigo de Andrés Manuel López Obrador, así como usar su aspecto parecido al del presidente de México, y hoy, después de casi tres años de ir y venir de la ciudad de México a Quintana Roo para lograr fotografías con AMLO, el tipo salió a declarar que ahora buscará esquilmar a la gente que tiene Dante Delgado en Quintana Roo.

Por estos dos oportunistas en campaña, los quintanarroenses, de nacimiento y por adopción debemos de desenmascararlos por completo puesto que este tipo de personajes son los que han venido a aprovecharse de la buena voluntad de los habitantes, pero su objetivo es llegar al poder político para enriquecerse a manos llenas, puesto que en Quintana Roo aún queda mucho para saquear, solo es cuestión de estar en el lugar y el momento, y la campaña electoral 2022 es ese espacio que buscan el tabasqueño y el chiapaneco.

Alfredo Kanter en un evento proselitista religioso en Chiapas

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