
La tarde de ayer, en Playa del Carmen, en uno de los desarrollos habitacionales más grandes, Villas del Sol, aconteció un nuevo incendio a causa de la ambición ilimitada del grupo constructor CADU y la falta de responsabilidad de las autoridades que NO supervisaron meticulosamente las obras que les fueron autorizadas a esta empresa.
Este fue un incendió más de los muchos que que han sucedido con demasiada frecuencia en las casas construidas por la desarrolladora CADU.


La tarde de este domingo 26 de junio de 2022, la pequeña Zudiney N. de tres años de edad perdió la vida mientras su madre la dejo dormida sin saber que nunca más volvería a despertar, ella confió que la dejaba en un lugar seguro pero no, pues producto de las malas condiciones de instalaciones eléctricas en las pequeñas casas de Villas del Sol fue el motivo, condición que los habitantes de ese populoso vecindario no preveen que suceda algo así, pues creen que sus casas son seguras, pero una vez más, la realidad demostró que no es así.
Durante más de cinco años este medio ha documentado infinidad de incendios que en forma constante suceden en estas casas en Villas del Sol, en muchos de ellos con fatales consecuencias al perder la vida ocupantes y en otras al perder por completo su patrimonio, pero en todos esos hechos existe una constante que tanto las autoridades como CADU han tratado de ocultar, la instalación eléctrica de estás viviendas.
Según datos investigados, en las instalaciones eléctricas de las casas que construye la desarrolladora CADU, el cable que se utiliza es de calibre 16 el cual no cumple con lo requerido para brindar seguridad.
Para una casa habitación como está en la que por sus características del clima, se requiere utilizar aparatos eléctricos para poder mitigar las altas temperaturas características de este destino en Quintana Roo.
Por entrevistas con personal especializado en instalaciones eléctricas, asume que la demanda eléctrica provocada por el clima y las características de las minúsculas viviendas, el calibre del cable que debiera de instalar CADU en las casas que construye debería de ser del número 12; es decir, dos niveles más que el que instala, principalmente para ahorrar en el material que utilizan.
La pérdida de la vida de la pequeña Zudiney, de 3 años, suma a todas las que por incendio han enlutado a las familias de Villas del Sol y como es costumbre en estos casos, se pretende responsabilizar a los habitantes de la vivienda, ocultando una vez más el contubernio que existió entre los Bandidos de Cuello Blanco, dueños de la Desarrolladora CADU con las Autoridades de los Tres Niveles de Gobierno, quienes autorizaron esas construcciones y no supervisaron los procedimientos de construcción y la calidad de los materiales que se utilizan para construir estás favelas que venden con el nombre de viviendas de calidad.
Mientras el día de ayer una familia humilde, de trabajadores honestos, lloraba la pérdida de la vida de su pequeña de tres años, pues ellos trasladaban sus pertenencias a otra casa del mismo fraccionamiento, donde seguirán enfrentando el riesgo de otro incendio mientras los propietarios, accionistas y altos directivos de CADU con toda seguridad viven en condiciones muy distintas de comodidad pero sobretodo de seguridad, en casas muy amplias, con grandes terrenos y lujos extremos, así como los funcionarios de gobiernos que aprobaron las construcciones con hacinamiento, mientras ellos se construyeron casas en terrenos muy amplios en los que el lujo y la seguridad en las instalaciones fue garantizada al utilizar materiales de primera calidad y adecuados para evitar accidentes como el que le arrebató la vida a la pequeña Zudiney, menor de tres años, víctima de la corrupción y los negocios turbios y amañados.
Muchos de esos funcionarios se volvieron millonarios de la noche a la mañana, otros huyeron del estado y algunos más aún son parte del gobierno actualmente.
Ante este nuevo caso de negligencia, abuso y corrupción, en este medio seguiremos exhibiendo a la empresa CADU, responsable de las construcción de las miles de viviendas que no cumple con las medidas de seguridad mínimas para garantizar la vida de más de 130 mil habitantes que por una u otra causa son víctimas de sus ya famosas «CASAS DE CARTÓN»







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