El Instituto Nacional de Antropología e Historia cobra entre 30 y 40 pesos por el ingreso a la zona arqueológica de Tulum, 80 pesos en Coba y 75 en Xel Ha, mientras que gracias al acuerdo firmado entre el Grupo Xcaret y el INAH en 1994 y ratificado en 2018, la empresa de entretenimiento turístico solo paga 4 pesos por visitante al INAH en la zona arqueológica P´olé al interior del parque temático.
El éxito del parque ecoturístico Xcaret, inaugurado en 1990 por el arquitecto Miguel Quintana Pali y los hermanos Óscar, Marcos y Carlos Constandse Madrazo les permite establecer precios de entre 2,310 y 4,095 pesos por persona para visitar el parque en tres diferentes niveles de servicio, incluida la aportación que deben pagar al INAH por el uso y explotación de la zona arqueológica que es propiedad de la nación y se ubica al interior del parque de fama mundial.
A pesar de que las ganancias del grupo empresarial Xcaret les permite obtener grandes ganancias que los empresarios han sabido aprovechar mediante convenios de concesión con el gobierno federal para explotar zonas de riqueza natural y cultural de Quintana Roo, propiedad de la nación, como son el Parque Natural Xel-Ha y la zona arqueológica P´ole al interior de Xcaret, el grupo empresarial no ha cumplido con sus obligaciones legales contempladas en el convenio firmado con el INAH.
El grupo empresarial no ha cumplido con las aportaciones por concepto de entradas a la zona arqueológica ni con la construcción de un museo de la cultura maya, en el sitio, contemplado en las cláusulas del convenio firmado hace casi treinta años y renovado en el año 2018.
Diego Prieto Hernández, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio a conocer que el Grupo Xcaret aporta 4 millones 200 mil pesos al año por concepto de ingreso a la zona arqueológica de más de un millón de visitantes al año que reporta la empresa turística, por lo que se deben replantar las condiciones del convenio renovado hace casi cinco años.
El INAH cada año requiere ingresos para cubrir los gastos de mantenimiento, conservación, investigación y difusión del patrimonio histórico y cultural de Quintana Roo por lo que renegociar el ingreso por concepto de entradas a la zona arqueológica de Xcaret es una necesidad que puede redundar en la promoción del sitio, de ahí que sea necesario revisar las condiciones legales y económicas del convenio entre Grupo Xcaret y el Instituto Nacional de Antropología e Historia y de esa forma lograr beneficios para los bienes arqueológicos del estado.
Así mismo, la construcción de un museo de la cultura maya en esta zona de la península representa una gran oportunidad para la promoción turística así como para la difusión de los hallazgos que con cierta frecuencia se realizan en esta zona de la península.
La zona arqueológica de Xcaret forma parte de un conjunto de construcciones de mampostería, ubicados a lo largo de la costa de Quintana Roo las cuales se caracterizan por tener un solo templo conectado por calzadas que demuestran la importancia que la zona tuvo en el período posclásico maya; según las investigaciones realizadas por personal del INAH, Xcaret tuvo mucha importancia económica, social y religiosa ya que era el punto de conexión con la Isla de Cozumel que era la sede más importante dedicada a la diosa Ixchel.
Los grandes dividendos que ha obtenido el Grupo Xcaret y las autorizaciones que ha obtenido para explotar las riquezas naturales y culturales de la nación han sido cuestionadas por el gobierno de la 4T, ya que los convenios que ha firmado con las autoridades federales al parecer no cumplen con el artículo 27 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, en el cual se establece que son propiedad de la nación, inalienables e imprescriptibles “los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles”.

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