¿Guerra de Castas en el Siglo XXI? Historia de la traición de Diego Castañón

El hombre que no conoce su historia está condenado a repetirla. Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana

A finales del siglo XIX y los primeros años del siglo XX la península de Yucatán atravesó uno de los episodios más significativos para la población maya, la llamada Guerra de Castas, conflicto social que duró casi 50 años en calmarse, más no en resolverse.

Hoy, en pleno siglo XXI, un ignorante de la historia de Tulum y de la península de Yucatán cree que podrá seguir saqueando las arcas municipales después de traicionar a un amigo sin que la población maya haga nada para frenarlo, el traidor se llama Diego Castañón Trejo.

El actual presidente municipal de Tulum, Diego Castañón, militante del partido verde, llegó al cargo por el fallecimiento de quien fuera su amigo Marciano Dzul Caamal, quien le dio la confianza de ser suplente de la presidencia municipal, pero al llegar al cargo Castañón traicionó la confianza de su amigo y ávido de poder y riqueza no cumplió con el acuerdo que en el lecho de muerte tuvieron ambos teniendo como testigos a la esposa y la hermana del extinto político tulumnense.

Según una versión difundida por una fuente familiar de Marciano Dzul, el acuerdo fue que al llegar a la presidencia municipal Diego Castañón mantendría en la dirección municipal del DIF a la viuda, Ileana Canul, y le cedería su cargo como tesorero a la hermana menor de Marciano, Romualda “Romy”, sin embargo, las dos mujeres de la familia Dzul solo han recibido desprecio y agravios por parte del traidor mal amigo, al grado de que Ileana ha soportado violencia de género por parte del actual presidente municipal y Romy, para evitar conflictos desistió el cargo.

Por su parte, Diego Castañón, desconocedor de los usos y costumbres de la cultura maya, a pesar de ser oriundo de Chiapas, en lugar de cumplir con su palabra empeñada en el lecho de muerte del amigo que confió totalmente en él, se rodeó de personajes que son antagónicos a los habitantes de Tulum, como el caso de Eugenio Barbachano Loza, descendiente de Miguel Barbachano y Tarrazo, gobernador de Yucatán entre 1841 y 1853, en quien fuera uno de los causantes de la Guerra de Castas y ante su incapacidad solicitó apoyo del gobierno mexicano para pacificar la zona y vengarse de los mayas vendiendo como esclavos a los prisioneros de guerra a empresarios cubanos.

Otros personajes que apoyan a Diego Castañón son: Agustín Lara “Tacón”, cercano colaborador de Roberto Borge Angulo el ex gobernador preso, Bernabé Pech, esposo de la diputada Silvia, considerado como traidor por la estructura política de la familia Dzul, así como los hermanos Antonio y Lorenzo Miranda Miranda, Oficial Mayor y Director de Desarrollo Urbano, respectivamente, los tres últimos también fueron personas de la confianza del extinto Marciano Dzul.

Aunque las condiciones sociales actuales no son iguales a las de hace cien años, los descendientes de la cultura maya mantienen el valor de reclamar lo que por derecho les corresponde, el poder de decisión, así como su lealtad hacia su gente, condición que Diego Castañón y sus cómplices no logran comprender al traicionar a la familia Dzul, al despreciar a Ileana Canul e ignorar a Romualda, quienes son pieza clave para la movilización política electoral de Tulum, bien identificadas y muy queridas por el mismo pueblo que le dio su voto a Marciano Dzul como agradecimiento a su amistad, esa amistad que no tiene Diego Castañón y que no podrá comprar para lograr la reelección.

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