El diputado federal del PAN, Ernesto Sánchez Rodríguez, anunció que respaldará la demanda de maestras y maestros de Quintana Roo que exigen respeto a sus derechos laborales frente a la reforma a la Ley del ISSSTE. Sin embargo, esta declaración llega después de que el propio PAN asegurara que el tema no estaba en su agenda, dejando en evidencia una incongruencia política que refleja más cálculo electoral que un verdadero compromiso con el magisterio.
“Lo que quieren los docentes del estado es una jubilación digna para mujeres con 28 años de servicio y 30 años para hombres, cambio al régimen de pensiones y no más descuentos a su sueldo para cuotas de partido, donde sabemos que se va el dinero a Morena”, declaró Sánchez Rodríguez.
El repentino interés del PAN por el tema contrasta con su inacción previa. Mientras los docentes llevaban semanas organizando protestas y denunciando los efectos de la reforma, los diputados panistas en Quintana Roo no emitieron pronunciamientos ni tomaron acciones concretas. Ahora, cuando la inconformidad magisterial crece y se vuelve un tema de interés público, el PAN decide «sumarse», aunque sin ofrecer una estrategia clara más allá de abrir un foro en San Lázaro.

Si bien la reforma al ISSSTE no afecta a todos los niveles educativos, sí golpea a los docentes de educación básica. Mientras en el Congreso estatal Morena pone vallas a los manifestantes, el PAN intenta proyectar empatía, pero su ausencia en el debate inicial y su negativa previa a incluir el tema en su agenda dejan en evidencia que su interés es reciente y oportunista.
“El PAN les abre la puerta y les ofrece foro para que expresen sus ideas e inquietudes”, dice Sánchez Rodríguez. Pero en los hechos, los diputados panistas en Quintana Roo han sido espectadores pasivos, sin salir a las calles, sin convocar movilizaciones y sin proponer alternativas legislativas para frenar la reforma.
Sánchez Rodríguez también señaló que el recorte a los salarios de los docentes por parte de líderes sindicales corruptos ligados a la 4T pone en riesgo su estabilidad laboral y económica. Sin embargo, el PAN no ha sido una voz constante en la defensa de los trabajadores y ahora que el tema cobra relevancia, intenta reposicionarse como su aliado.

El repentino cambio de postura del PAN pone en duda su credibilidad. Primero dijeron que la reforma no estaba en su agenda, y ahora intentan apropiarse del descontento social. Con esta falta de coherencia, el PAN se arriesga a convertirse en una oposición irrelevante rumbo a 2027, siguiendo el mismo camino del extinto PRD.
Mientras los maestros luchan, los diputados panistas juegan a la conveniencia política.

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