
Dos caballos colapsaron por agotamiento en plena Quinta Avenida mientras jalaban calesas turísticas, y hasta ahora nadie ha sido sancionado por este claro caso de maltrato animal. Pese a la indignación social, las autoridades responsables no han emitido ningún posicionamiento ni tomado las medidas necesarias.
El hecho, ocurrido el pasado domingo 13 de julio, fue captado en video y difundido ampliamente en redes sociales. Las imágenes muestran a los caballos desplomados sobre el pavimento, visiblemente exhaustos, bajo el sol abrasador. La denuncia ciudadana fue inmediata, pero la respuesta oficial ha sido el silencio.
En medio del escándalo, la diputada local Majo Osorio, quien impulsó el programa de calesas turísticas, ha intentado deslindarse de su responsabilidad, pese a haber promovido la continuidad del uso de caballos con el argumento de “preservar tradiciones”.


Aunque Osorio asegura que su propuesta contemplaba calesas con espuelas de hule, la falta de supervisión permitió que siguieran operando calesas con espuelas metálicas tracciónal, lo que derivó en la explotación que hoy es condenada por amplios sectores de la sociedad.
El saldo es claro: animales colapsados, indignación generalizada y cero consecuencias para los responsables.

Organizaciones como Animales SOS Riviera Maya han exigido la prohibición inmediata de esta práctica inhumana y han señalado que los caballos siguen siendo forzados a trabajar sin protección, sin vigilancia y sin justicia.
La diputada prefiere no tocar ese tema y parece que en lucha que representa el partido Verde Ecologista de México solo aplica en Defensa de cualquier otro animal excepto los caballos.
Seguiremos esperando el posicionamiento de los representantes de este partido en razón de este caso o sera que la ley animal solo existe cuando no hay funcionarios involucrados.


Es inhumano, cruel, no importa de qué partido sea!! Solo están ahí para tener el puesto, pero claramente les importa un bledo los principios de su partido, pero más allá de eso, se trata de compasión, de sentido común, todos los que iban en esa ridícula caravana deberían haber caminado descalzos.
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