🚨 ¿Se hunde el Tren Maya? Señalan fallas en tramo clave de Playa del Carmen y crece la controversia

La seguridad del Tren Maya vuelve a encender las alarmas. Reportes recientes apuntan a posibles hundimientos en los pilotes que sostienen la vía férrea en el tramo 5 Sur, entre Playa del Carmen y Tulum, una de las zonas más sensibles del megaproyecto.

Las estructuras señaladas fueron construidas por Grupo Indi, empresa que también participó en obras donde en agosto de 2025 se registró un descarrilamiento en Izamal, Yucatán, hecho que hasta hoy sigue sin esclarecerse del todo.

De acuerdo con denuncias y evidencias difundidas por ambientalistas, en el tramo cercano a Xpu-Ha —frente al corredor turístico de la Riviera Maya— se han realizado trabajos de apuntalamiento con estructuras provisionales para sostener el viaducto elevado. Lejos de ser un mantenimiento rutinario, acusan que podría tratarse de una respuesta a fallas estructurales derivadas del tipo de suelo.

El problema no es menor: la zona está asentada sobre terreno kárstico, caracterizado por cavernas y ríos subterráneos, incluidos los del sistema Sac Actún, uno de los más extensos del mundo.

Organizaciones como Sélvame MX han advertido desde el inicio de la obra que las columnas del tren, empotradas en estos cuerpos de agua, podrían deteriorarse con el tiempo. Incluso denuncian contaminación por cemento y óxido en el subsuelo.

En medio de la polémica, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista un hundimiento confirmado, aunque ordenó una revisión técnica del proyecto. La instrucción fue dirigida al titular de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, para analizar las denuncias junto con la Secretaría de la Defensa Nacional.

Sin embargo, un video reciente grabado en la zona por un ambientalista encendió aún más la controversia: en él, un trabajador reconoce presuntos problemas estructurales. El material habría sido eliminado tras la intervención de personal en el sitio, lo que alimentó sospechas sobre un posible intento de ocultamiento.

Expertos y activistas coinciden en un punto: las prisas con las que se construyó el Tren Maya podrían estar pasando factura. En menos de dos años, aseguran, comienzan a aparecer señales de desgaste en una obra que atraviesa uno de los ecosistemas más frágiles del país.

La preocupación crece ante los planes del gobierno federal de habilitar el tren para transporte de carga, incluidos hidrocarburos. De confirmarse fallas estructurales, el riesgo no solo sería de colapso, sino de contaminación masiva del acuífero.

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