

Este martes 8 de julio, la empresa Aguakan dejará sin agua a miles de familias en Playa del Carmen, según su propio anuncio. Pero mientras los ciudadanos se preparan para otro corte injustificado, uno de los principales responsables guarda silencio absoluto: el regidor Orlando Muñoz Gómez.
Muñoz, hoy segundo regidor del Ayuntamiento, fue parte del Cabildo 2013-2016 que aprobó la entrada de Aguakan al municipio. Su firma está en los documentos, y aunque ha intentado justificarse en el pasado alegando “presión”, los hechos hablan por sí solos: entregó el servicio de agua a una empresa privada que hoy vende aire en lugar de agua y cobra tarifas abusivas.
Y ahora, cuando Aguakan vuelve a fallarle a la ciudadanía, Muñoz no dice nada, no exige soluciones, no levanta la voz. ¿Dónde está ese político que en campaña se vende como defensor del pueblo? ¿Dónde quedó su “compromiso social”? Calla, se esconde, y con su silencio se vuelve cómplice.





Los playenses ya no se tragan el cuento. Cada tres años, Orlando Muñoz se disfraza de caudillo, promete justicia, y apenas toca el poder saca las garras del oportunismo político. Hoy no hay justificación que valga: el pueblo está pagando las consecuencias de aquella firma con tinta, y el regidor ni siquiera da la cara.
En plena crisis de agua, la ciudadanía exige memoria y dignidad. Y exige también que los responsables históricos, como Orlando Muñoz, dejen de esconderse y asuman su papel en esta tragedia cotidiana.





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